
Hacia
finales del siglo XIX, el viejo puerto de Buenos Aires comenzó a mostrar
sus limitaciones. Barcos de mayor tonelaje y una creciente producción
agrícola para el consumidor europeo, requrían una nueva infraestructura.
Pero las discusiones acerca de cómo y dónde instalar escolleras,
muelles o diques produjeron un largo debate.
Dos hombres representan y dan forma a las soluciones que emergieron enfrentadas
en el pasado del puerto.
Por un lado, el ingeniero Luis A. Huergo, un técnico, ofrecía
construir un moderno puerto de mar en la zona sur de la ciudad, utilizando
como base las instalaciones existentes a lo largo del Riachuelo.
Por otro, Euardo Madero, un influyente comerciante porteño, un realizador,
proponía grandiosos planes de rellenado, dragado y construcción
sobre las salientes planicies de barro, justo al este de Plaza de Mayo.
Cuando la guerra del Paraguay tocaba su fin, en 1869, Madero presentó
planos confeccionados por ingenieros ingleses y firmó un contrato para
llevarlos a cabo. Pero ante las dudas y protestas desatadas, el gobierno renunció
al proyecto.
Posteriormente, y bajo la dirección de Luis A. Huergo, será
en La Boca donde se inicie la construcción del principal puerto de
la ciudad. El activo programa de construcción llevado adelante en "Las
obras del Riachuelo" comienza a tambalear, sin embargo, ante las tensiones
entre autoridades provinciales y nacionales. Hacia 1880, la federalización
de Buenos Aires aleja de la ciudad al gobernador y a la legislatura provincial,
principales impulsores del proyecto.
Mientras tanto Madero viaja a Londres, donde contrata los servicios de sir
John Hawkshaw, uno de los principales expertos portuarios de Inglaterra, y
obtiene además, la promesa de fondos de la casa Baring Brothers.
Propone entonces los planos del futuro Puerto Madero: canales al sur y al
norte que salían del canal principal del Río de la Plata, los
cuales terminaban en dos dársenas ubicadas en los extremos de una hilera
de cuatro diques interconectados.






A
comienzos de octubre de 1882, el Congreso abandona el desarrollo de la Boca
para respaldar, por voto unánime, el nuevo proyecto de Madero.
Pese a la intensa polémica periodística, a fines de 1884 el
presidente Roca firma el contrato final y la balanza se inclina definitivamente
hacia Plaza de Mayo. Huergo renuncia a principios de 1886 y La Boca vuelve
gradualmente a su primitivo papel de puerto pesquero y de cabotaje.
Para fines de
los '80, la primera sección del nuevo puerto había sido completada.
El vicepresidente Pellegrini, el mismo que como senador había lanzado
el proyecto en el Congreso, presidió en enereo de 1889 la inauguración
de la sección sur, y le confirió, formalmente, el nombre de
Puerto Madero.
La crisis financiera
de 1890-91 demoró su construcción, pero el trabajo continuó
y en 1898, con el dragado del canal norte, el sistema completo fue abierto
al comercio.