
ESQUINAS
La esquina
en Buenos Aires no es solo un sitio referencial de lugar de encuentro,
de puntos de partida o de espacio de pertenencia dentro de un barrio o
un determinado sector de la ciudad.
Por su origen español, y de acuerdo con sus normas, la planta urbana
se fundó con el sistema de gran damero, con esquinas a 90 grados.
La traza de la ciudad fue excepcionalmente grande para lo que era habitual
en América, 135 manzanas en un rectángulo que está
comprendido entre las calles 25 de Mayo, Libertad y las avenidas Córdoba
e Independencia.
Los trazados posteriores no siempre respetaron este modelo, que fue creciendo
diametralmente y debió incorporar otras tramas como los pueblos
de Flores y Belgrano.
También hay determinados sectores como la zona de Palermo chico,
que para encuadrarse en un estilo más europeo tomó como
modelo, no solo edificios de ciudades del viejo continente sino, además,
su trama urbana perteneciente a organizaciones anteriores a la urbanización
de Buenos Aires.
Hay esquinas a las que la historia las ha inmortalizado con sucesos irrepetibles;
hay otras que, por su ubicación estratégica, no podemos
dejar de atravesar.
S eguramente, cada persona que conozca esta ciudad, tendrá algunas
esquinas que por algún motivo no podrá dejar de recordar.
PUERTO
Hacia mediados
del siglo XIX el viejo puerto de Buenos Aires mostró sus limitaciones.
Los barcos de mayor envergadura y la creciente demanda europea de productos
agrícolas requerían una nueva infraestructura.
Luego de interminables debates acerca de cómo y dónde instalar
escolleras, muelles o diques, en 1884 se llega a la decisión de
construir el puerto en base al proyecto presentado por Eduardo Madero,
quien había contratado en Londres a uno de los principales expertos
portuarios de Inglaterra.
El proyecto consistía en la construcción de un nuevo puerto
sobre las salientes planicies del barro, justo al Este de la Plaza de
Mayo.
Para fines de la década de 1880, se inaugura la primera sección
en la parte sur. Retrasado el proyecto unos años debido a la crisis
financiera de 1890-91, se abre al comercio en 1898.
El crecimiento de las transacciones comerciales determinó la realización
de Puerto Nuevo, ubicado hacia el norte, donde se adopta el sistema dentiforme
anticipado por el Ingeniero Luis A. Huergo en 1882; estas obras comenzaron
a construirse en 1911, culminando en 1919.
En la actualidad la infraestructura portuaria construida para carga y
descarga de Puerto Madero, se ha destinado a otras funciones, como oficinas,
viviendas, establecimientos educativos y, además, un polo gastronómico,
manteniendo la estructura edilicia original de los galpones de inspiración
inglesa, estilo reservado para las obras de equipamiento funcional en
la Ciudad de Buenos Aires.
RESIDENCIAS
En Buenos
Aires se erigieron residencias de gran lujo y categoría, principalmente
a principios del siglo XX.
Gracias a la afluencia de inmigrantes europeos y al auge de la construcción
de edificios públicos, se pudo contar con artesanos y obreros,
especialmente de origen italiano.
Estas tipologías de vivienda se emplazaban en grandes lotes, poseían
un subsuelo, que en general estaba reservado para los servicios, una planta
noble para la recepción, comedor y despacho; en la planta alta
se distribuían los dormitorios y en un nivel superior, de menor
categoría y a modo de buhardilla, se encontraba el desván.
La decoración era por lo general ostentosa y recargada y comúnmente
el mobiliario era traído de Francia o Inglaterra.
Las primeras residencias particulares respondían a un vocabulario
arquitectónico dictado por la Ecole de Beaux Art de París,
pero pronto se adoptaron otras influencias, siempre que fueran extranjeras,
como símbolo de status cultural y elevada posición económica.
BUENOS
AIRES AL NORTE
Como resultado
del proceso de traslado de las residencias al barrio norte, se erradicaron
del ejido urbano los saladeros y se comenzó con el trazado del
parque 3 de Febrero (1875), el Jardín Zoológico (1875) y
el Jardín Botánico (1882); además de un gran número
de obras de infraestructura para abastecer a la ciudad de agua potable.
En 1880, al ser federalizada Buenos Aires, se convierte en la ciudad-puerto
y en el centro burocrático-comercial del país. Y es el primer
intendente de la ciudad, Torcuato de Alvear, quien elige al arquitecto
Juan A. Buschiazzo para proyectar y dirigir las obras de transformación
de la urbe, dejando su mayor huella en la apertura de la avenida de Mayo,
en la que se demuele el tramo de manzanas que unen los edificios de los
Poderes Ejecutivo con el Legislativo.
La avenida de Mayo modernizó la ciudad, profundizando con este
hito urbano el concepto de norte-sur de una ciudad que evoluciona permanentemente
hacia los cuatro puntos cardinales, sin temerle siquiera al Río
de la Plata.
BUENOS
AIRES AL SUR
La antigua denominación de los barrios Catedral al sur, definía
a los actuales barrios de Montserrat, San Telmo, incluyendo La Boca, con
un límite indefinido que se diluiría en la zona de Barracas.
Este sector, entre la Plaza de Mayo y la actual Estación de Constitución,
lo ocupaba la elite porteña, la que en lento proceso, a partir
de la introducción en la ciudad del tranway, inaugurado por Billingurst
en el año 1869 y la gran epidemia de fiebre amarilla de 1871, decidió
atravesar la línea divisoria constituida por la calle Rivadavia,
para afincarse en la zona que hoy ocupan los barrios de San Nicolás,
Recoleta, Retiro y Palermo.